Breve
historia
La distancia siempre es un problema, pero con constancia
y tesón ninguna barrera es infranqueable. Los cántabros
residentes en Las Palmas no se han rendido jamás y,
pese a tener que superar no pocos obstáculos, la Casa
de Cantabria en la ciudad isleña -que fue inaugurada
en 1985- ha ido remontando el vuelo hasta llegar a convertirse
en un punto de referencia en la isla.
Desde su inauguración,
y hasta 1999, Álvaro
Flores-Estrada fue el presidente de la sociedad. Fue en
este último
año cuando, por iniciativa de los últimos
cántabros
llegados a la isla, entró una nueva junta directiva
con el fin de darle al centro otros aires y potenciar sus
actividades. Ignacio de la Mora Aparicio sustituyó en
la presidencia a Flores-Estrada, aunque poco después
presentó su dimisión por motivos de salud.
Recogió su testigo Roque Quintana Fernández,
quien dio un extraordinario impulso a la Casa. Los resultados
no tardaron en llegar. El trabajo de todos los montañeses
dio su fruto. La cesión de un terreno por parte
del Ayuntamiento de Telde para instalar una bolera dice
casi
todo de la progresión llevada a cabo por la Casa
de Cantabria en Las Palmas, donde acuden no sólo
cántabros
sino numerosos canarios que disfrutan enormemente con nuestro
juego autóctono.
La Casa cuenta con 140 socios. Además
de albergar reuniones las tardes de los martes, jueves
y sábados,
celebrándose partidas de cartas, dados, cenas
y meriendas y otras actividades, aquí se ha recibido
a destacados cántabros, especialmente artistas
y deportistas. En este local estuvieron, entre otras
primerísimas
figuras, Severiano Ballesteros y Óscar Freire
y equipos de distintas disciplinas, como voleibol, balonmano
o fútbol
sala. Cabe recordar que se recibió al Racing de
Santander, en la temporada 2000-01, cuando se enfrentaba
contra la UD
Las Palmas en Primera División de fútbol.
El equipo cántabro lo entrenaba Andoni Goicoechea
y contaba, entre otros, con Ceballos y Amavisca.
En mayo
de 2001 se formó una nueva Directiva de la
Casa Regional, con mucha ilusión y conscientes
del importante legado recibido de la anterior, presidida
por
Roque Quintana.
Posteriormente se hizo cargo de la sociedad Yolanda Arpide, sustituida más tarde por la directiva que encabeza María Yolanda Pérez.

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