Breve
historia
A veces no son necesarias grandes celebraciones para que
un poco se convierta, con constancia y trabajo, en mucho.
Este es el resumen de la historia de la Casa de Cantabria
en Navarra, que comenzó en 1984 celebrando únicamente
la festividad de la patrona de la región, la Bien
Aparecida.
Ya en 1990, el nutrido grupo de participantes en
aquella fiesta tomó la decisión de agruparse
en una asociación. Ante la falta inicial de medios,
se creó un
grupo de trabajo al que se le encomendó la confección
de los estatutos y la gestión de la asociación,
llevándose a cabo todo ello en los domicilios particulares
de los componentes y utilizando, cuando la ocasión
lo requería, locales públicos. Fue muy duro
e intenso, pero el trabajo dio su fruto en el año
1991, cuando se aprobaron los estatutos y se celebró la
Asamblea General inaugural.
En los comienzos, difíciles
como en la mayoría
de los casos, pero con pasos firmes, se utilizaron dos
locales arrendados como sede hasta que en 1999 se consiguió adquirir
un local propio, que tras la conveniente remodelación
para adecuarlo a las necesidades de los socios, fue inaugurado
en noviembre de 2000.
Con una frase resumen los montañeses
residentes en Navarra su filosofía: «Donde
hay ilusión,
se abre camino». Y nada más cerca de la
realidad. En este centro se busca el disfrute de todos
los montañeses
en compañía de sus paisanos, además
de mantener viva la cultura y costumbres de la tierruca.
La nave de la Casa de Cantabria en Navarra navega con
paso firme y seguro.

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